Con el apoyo del Ministerio de Cultura, trabajamos junto al Cabildo Indígena Wounaan Carpio Phobore, una comunidad que fue forzada a dejar la exuberancia del Chocó, donde los ríos eran la columna vertebral de su cultura y su medio de vida. Reubicados en tierras cafeteras, lejos de cualquier fuente hídrica significativa, el desarraigo fue más que físico: amenazó directamente la transmisión de su lengua, sus rituales y sus saberes ancestrales. Para los Wounaan, era impensable que un niño no supiera nadar; hoy, los más jóvenes no conocen el agua de un río.
Nuestra intervención se centró en restaurar el vínculo simbólico y práctico con sus tradiciones que llevó al rescate de su Mito Fundacional. Como resultado después de un trabajo colectivo de meses, creamos esta cartilla ilustrada que es la primera en su tipo para preservar el mito del origen Wounaan, donde el río es la figura central de su identidad.
El proyecto, denominado "Pintando el Nuevo Territorio", es una iniciativa artística y pedagógica dirigida a los niños de la comunidad indígena Carpio Phoboor, quienes son víctimas del conflicto armado desplazadas desde el departamento del Chocó hacia un nuevo territorio.La actividad central consiste en que los niños pinten animales en vía de extinción propios de su región actual, como el loro negro y el mono nocturno. El propósito es enseñarles a cuidar la fauna local, que es distinta a la de su lugar de origen, y concientizarlos sobre el hábitat y la alimentación de estas especies amenazadas
La lengua es el corazón de la cultura, y para el pueblo Emberá, es la clave de su relación milenaria con la naturaleza. Este proyecto se centró en el rescate y fortalecimiento de la lengua indígena del Resguardo Karabidrua, una labor crucial que denominamos la recuperación de la "Lengua de la Conservación". ¿Por qué es fundamental este rescate? Porque el idioma ancestral no solo permite la comunicación, sino que nombra y organiza el mundo natural de una manera que la ciencia occidental no puede. Cada palabra Emberá para una planta o animal conlleva un conocimiento profundo sobre sus usos, sus ciclos de vida y su interconexión en el ecosistema. Al trabajar en conjunto con los mayores, la comunidad pudo revitalizar el vocabulario específico para nombrar y entender la flora y fauna de su territorio. Esta revitalización lingüística tuvo un impacto directo y cuantificable en la conservación: el inventario participativo reveló que los Embera, a través de sus prácticas y su idioma, están protegiendo un bosque de 80 hectáreas que es un santuario biológico, crucial para la salud de la cuenca del río La Vieja. Este proyecto demostró que proteger una lengua es sinónimo de proteger un ecosistema, y que el saber indígena es nuestra mejor herramienta para afrontar la crisis ambiental.
El proyecto de crear el semillero audiovisual del Resguardo Indígena Emberá Karabidrua, financiado por la Gobernación del Valle del Cauca, trascendió la documentación para convertirse en un poderoso acto de empoderamiento juvenil. Creamos un Semillero Audiovisual donde la tecnología se puso al servicio de la tradición.
En lugar de ser sujetos pasivos, los jóvenes Embera tomaron las cámaras para convertirse en los narradores de su propio mundo. Este semillero fue más que una escuela de cine; fue un vehículo para que la nueva generación se reconectara con su herencia, aprendiendo a ver su territorio no solo con los ojos, sino con la cosmovisión ancestral.
El resultado fue una explosión de talento y conocimiento. Los jóvenes no solo registraron ceremonias, mitos y prácticas de manejo del bosque, sino que produjeron material que sirvió para realizar un inventario participativo de fauna. Al documentar su entorno con su propia voz y perspectiva, lograron identificar y catalogar especies en peligro, incluyendo aves migratorias y pequeños mamíferos, probando que el conocimiento ancestral es una ciencia de la conservación vital. El semillero garantiza que las herramientas y los conocimientos permanezcan en manos de la comunidad, asegurando que el patrimonio biocultural Emberá sea inmortalizado y transmitido por sus legítimos dueños.